El molcajete: una herencia mexicana

El molcajete es un utensilio básico de la cocina mexicana que, desde la época prehispánica hasta el nuestros días, le ha dado un sabor único a la gastronomía mexicana.

El molcajete forma parte de la cultura e identidad mexicana y podríamos asegurar que casi todos los mexicanos tienen uno en casa para preparar ricas y picosas salsas, guacamoles y para moler algunos elementos. 

Es un producto envidiable, ya que ninguna licuadora o procesador puede igualar el riquísimo sabor y consistencia que la preparación en molcajete deja a las salsas y guacamoles.

¿Qué significa molcajete?

Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia el término “molcajete” procede de las palabras náhuatl: mollicaxtli y temolcaxitl, que significan “cajete para la salsa” o “cajete de piedra para el mole”.

Orígenes del molcajete

Como ya se mencionó, el molcajete ha sido empleado desde la época prehispánica para la elaboración de sus alimentos como moler el maíz o machar chiles, sal, ajos, jitomates y frutos secos. 

Los arqueólogos afirman que lo primero que se utilizó fue el metate con un fin similar, pero con el tiempo evolucionó a este mortero.

La elaboración del molcajete

El molcajete está hecho de piedra, principalmente volcánica, que es tallada en forma cóncava; la cual, en su mayoría proviene del pueblo de San Lucas Evangelista en Tlajomulco, Jalisco.

Se trabaja con una picadera hecha de hierro forjado y para hacerlo primero se pica la piedra, luego se marcan las patas con cincel y martillo y después se ahueca la superficie.

La elaboración de molcajetes se pasa de generación en generación. Los maestros artesanos tardan de cinco a seis horas en terminar el trabajo, mientras que los aprendices pueden tardar de uno a dos días.

¿Dónde se elaboran?

Los molcajetes se elaboran en Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Puebla y el Estado de México.

La curación del molcajete

Antes de usar el molcajete debe de ser curado; es decir, se muelen dentro de él semillas hasta pulverizarlas y se enjuaga constantemente hasta que el agua se vea clara.

Una vez que se seque el molcajete, estará listo para hacer una salsa, moler maíz, chocolate o piloncillo y hacer moles o servir y presentar carnes y mariscos en él.

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